El problema
No había nombre, marca, sitio, canales ni sistema de citas. Y el mercado exige más que en cualquier otro vertical: protección legal de la marca, cumplimiento de privacidad médica, confianza desde el primer contacto y una operación que funcione con la agenda limitada de una sola doctora. Todo en dos idiomas.
La implementación
Naming, logo en cuatro versiones e identidad visual; registro de marca ante la USPTO; sitio bilingüe con insignias de certificación (American Board, HIPAA); seis canales oficiales más Google Business Profile, correos y firmas corporativas; conexión con el CRM clínico OptiMantra para autoagenda 24/7, telemedicina y cobros; y 48 guiones bilingües grabados en sitio en Dallas–Fort Worth.
La metodología
Ordenamos el trabajo en capas: primero protección legal y marca, después infraestructura digital y operativa, y al final contenido con autoridad médica. Posicionamos a Allicere en un espacio casi vacío del mercado: por encima de la telemedicina genérica, por debajo de los programas de longevidad de cinco cifras.
El resultado
Allicere pasó de ser un proyecto a ser una marca con nombre propio, protección legal en EE.UU., sitio bilingüe, seis canales activos, perfil en Google, un sistema de citas y cobros conectado y un banco de contenido con la doctora como protagonista. Todo lo necesario para escalar con pauta sin improvisar.